domingo, 18 de marzo de 2012

LA COLUMNA DEL RELATOR
UN "CLÁSICO" EMPATE

Francisco Martínez tuvo en su cabeza la victoria de Temperley cuando el telón del teatro Beranger se bajaba porque el espectáculo llegaba a su fin. Sin embargo, increíblemente, el arquero Luciano Díaz sacó una mano, vaya a saber de donde, para desviar la pelota que tenía destino de gol. Si bien es cierto que el triunfo hubiera resultado demasiado premio para el Gasolero, Los “derbys” no se merecen… se ganan.
Las razones de que la victoria “celeste” hubiera sido injusta, se sustenta en que la figura de la tarde soleada fue su arquero Alejandro Medina, quien tapó “cinco mano a mano” frente a sus rivales y no mostró fisuras en el juego aéreo. Si bien, el partido resultó trabado y combativo, como suele suceder en la mayoría de los clásicos, Los Andes dispuso de las chances más claras aprovechando la movilidad de sus delanteros y la lentitud de los defensores locales.
Pero, con el empuje de su gente y la voluntad de sus jugadores, el equipo de Bianco, en caso de haber apretado un poco más el acelerador, pudo haber llegado primero a la bandera a cuadros en la carrera por la victoria.
En los últimos minutos, cuando las fuerzas se agotaban y las ideas perdían lucidez, el empate parecía conformar a los dos. Claro, que ese cabezazo de Martínez que el arquero de Lomas sacó sobre la hora desde la raya del arco, dejó un sabor amargo en el paladar de los hinchas locales, que coparon gran parte del estadio. Finalmente, fue 0 a 0 y, aunque los dos pudieron ganarlo, terminó siendo un “clásico” empate.
Por Alejo García.
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