Temperley igualó 0 a 0 con Los Andes en una nueva edición del clásico del sur, disputada en el estadio “Beranger”. El arquero Alejandro Medina fue la gran figura de un encuentro discreto, al tapar no menos de media docena de situaciones favorables a los “milrayitas”. No obstante, los locales lo pudieron ganar en el final, con un cabezazo de Francisco Martínez brillantemente conjurado por Luciano Díaz. Temperley lleva 3 partidos sin ganar en el torneo e igual cantidad sin vencer como local a su tradicional adversario.
La versión número 90 del derby entre Temperley y Los Andes atrajo a una legión de espectadores “celestes” al estadio “Beranger”. Luego de una semana complicada y muy cargada desde lo dialéctico (costó realmente entender las marchas y contramarchas del Coprosede), había llegado la hora de que los equipos quedaran cara a cara en el campo.
El dueño de casa introdujo dos cambios en su formación luego de la caída en Caseros, ante Estudiantes: Víctor Guiñazú y Leandro Witoszynski ingresaron para reforzar los laterales (el gran déficit actual en los “celestes”), reemplazando a Leonel Barrios y Ezequiel Molina.
El dibujo táctico fue el 4-4-2 de recientes actuaciones, con un mediocampo que ya sale de memoria (Lucas Teijeira, Carlos Keosseián, Patricio González e Ignacio Fernández), y Sergio Marclay junto a Mariano Campodónico en la delantera.
Los Andes, cuyo entrenador Raúl Cascini comenzaba a ser cuestionado, ensayó un esquema similar, con la presencia de Leandro Corulo, Gustavo Pinto, Alejandro Mena y Emir Ham en el sector defensivo; Guillermo Ojeda fue el volante por derecha, Emanuel Francés y Eduardo Vilce se repartieron el medio, José Luis “Pitu” Gómez se movió por la izquierda, en tanto que Leonardo Romero y Maximiliano Castano conformaron la ofensiva.
La visita casi golpea de entrada. Antes del minuto, Ojeda y Castano combinaron por la derecha, llegó el centro del mediocampista y Romero fusiló en soledad a Medina, que respondió en gran forma.
Temperley no tardó en contestar. Un tiro libre de Fernández fue tapado por Díaz, luego de que la pelota le picara antes. Enseguida, Martínez perdió la marca de Romero, y Fernández cabeceó peligrosamente hacia atrás, habilitando al ex Acassuso, que remató violentamente, motivando otra enorme salvada de Medina.
El local tenía problemas en su retaguardia y no hacía pie en la zona de volantes. Fernández aparecía de a ratos, con la resultante de que los atacantes quedaban aislados.
A los 24´, y al cabo de una lúcida jugada en conjunto, Los Andes llevó peligro nuevamente. Gómez le ganó las espaldas a un desconcentrado Guiñazú, tocó a Castano, y éste lo vio por la derecha a Ojeda, que entrando a la carrera, le dio desviado. La movilidad del volante derecho “milrayitas” empezaba a hacer estragos en la zona de Witoszynski. El partido era de flojo nivel, con abundancia de roces.
Llegando a la media hora, Marclay sacudió el tedio, desbordando a Mena, para colocar un centro medido que Ham alcanzó a rechazar ante la proximidad de Teijeira.
Romero le ganaba permanentemente a Martínez, y Castano complicaba con sus desplazamientos. Temperley volvió a arrimar peligro por medio de la pelota parada. Fernández lanzó un tiro libre al área, y Manzanares aplicó un cabezazo que encontró en el lugar exacto al seguro Díaz.
La última del parcial favoreció a la visita. Una proyección y centro de Corulo fue conectado por Castano con una zambullida, pero Medina cerró nuevamente su valla bajo siete llaves.
Los Andes, aún sin brillantez, había sido superior a un Temperley carente de peso futbolístico y dependiente en exclusividad de la pelota parada.
En el reinicio, Ojeda se filtró en el área, dejando adversarios en el camino, pero se topó con el perfecto achique de Medina. Temperley dispuso de una clara a los 2 minutos, en una de las escasas asociaciones del local a lo largo de la tarde. Teijeira se juntó con Fernández, y el hombre surgido en las inferiores reventó el palo izquierdo de Díaz.
El trámite no admitía distracciones, como lo demostró el avance desperdiciado por Campodónico que dio lugar a la réplica visitante, con un difícil centro de Castano despejado con los puños por Medina.
El árbitro Ramiro López anuló un gol por offside a Romero, sobre los 5´, a instancias de su asistente Miguel Baldonado. Fernández, de poco peso en el partido, probó desde la medialuna, exigiendo a Díaz, con una firme contención contra su palo derecho.
Los Andes seguía siendo más prolijo y aguardaba la oportunidad para generar peligro. Así, Guiñazú dejó corta una pelota, con su equipo volcado en ofensiva, lo que fue aprovechado por Pinto para habilitar desde 50 metros a Castano, quien cruzó su remate, para otra intervención efectiva y salvadora de Medina.
Bianco buscó mayor volumen futbolístico y explosión a través de los respectivos ingresos de Sebastián Souto y Agustín Campomar, por Marclay y Fernández (se hizo amonestar instantes antes para cumplir una fecha de suspensión con Acassuso y recuperarse así de una molestia física).
Castano era una pesadilla para Guiñazú con sus constantes corridas. En Los Andes, Luis Bevacqua reemplazó a Vilce, en busca de mayor verticalidad.
En una maniobra confusa, a los 24´, el árbitro López no sancionó penal para Temperley, a raíz de una aparente infracción en perjuicio del uruguayo Keosseián. Un minuto más tarde, un tiro recto de Ojeda (el mejor “milrayitas”, junto a Castano) se topó con la seguridad de Medina.
El aliento de su gente empujó a una desordenada ofensiva a Temperley. Sin embargo, muchas veces quedaba expuesto y mal parado, como a los 34 minutos, cuando Romero encabezó una réplica, abriendo a la izquierda para la entrada franca de Gómez, que transformó en gigante a un Medina que respondió superlativamente por enésima vez.
Los locales dependieron de arrestos individuales, como el remate de 35 metros de Souto, que salió rozando el travesaño, y el tiro de Keosseián, despejado con lo justo de cabeza por Mena en el área chica. El aporte de Teijeira había crecido con el paso de los minutos hasta transformarse en lo más criterioso de los “gasoleros”. A su vez, Damián Luna sustituyó a Castano en el elenco de Cascini.
Temperley se trepó a la ilusión del golpe del final, empujado por su público. Y dispuso de una chance única e inmejorable en el último minuto. Teijeira ejecutó un tiro libre al área para el ingreso franco de Martínez, cuyo potente frentazo fue rechazado de manera espectacular por Díaz. Hubiera sido la victoria tan anhelada dentro de un partido muy desfavorable por pasajes.
Si la cosecha se mide por este final cargado de emoción se podrá decir que Temperley perdió dos puntos. Pero en vista del desarrollo global y de las situaciones concretas que dispuso Los Andes hasta transformar en titán a Medina, el punto no está nada mal.
Por Carlos Voss
Leer comentario completoLa versión número 90 del derby entre Temperley y Los Andes atrajo a una legión de espectadores “celestes” al estadio “Beranger”. Luego de una semana complicada y muy cargada desde lo dialéctico (costó realmente entender las marchas y contramarchas del Coprosede), había llegado la hora de que los equipos quedaran cara a cara en el campo.
El dueño de casa introdujo dos cambios en su formación luego de la caída en Caseros, ante Estudiantes: Víctor Guiñazú y Leandro Witoszynski ingresaron para reforzar los laterales (el gran déficit actual en los “celestes”), reemplazando a Leonel Barrios y Ezequiel Molina.
El dibujo táctico fue el 4-4-2 de recientes actuaciones, con un mediocampo que ya sale de memoria (Lucas Teijeira, Carlos Keosseián, Patricio González e Ignacio Fernández), y Sergio Marclay junto a Mariano Campodónico en la delantera.
Los Andes, cuyo entrenador Raúl Cascini comenzaba a ser cuestionado, ensayó un esquema similar, con la presencia de Leandro Corulo, Gustavo Pinto, Alejandro Mena y Emir Ham en el sector defensivo; Guillermo Ojeda fue el volante por derecha, Emanuel Francés y Eduardo Vilce se repartieron el medio, José Luis “Pitu” Gómez se movió por la izquierda, en tanto que Leonardo Romero y Maximiliano Castano conformaron la ofensiva.
La visita casi golpea de entrada. Antes del minuto, Ojeda y Castano combinaron por la derecha, llegó el centro del mediocampista y Romero fusiló en soledad a Medina, que respondió en gran forma.
Temperley no tardó en contestar. Un tiro libre de Fernández fue tapado por Díaz, luego de que la pelota le picara antes. Enseguida, Martínez perdió la marca de Romero, y Fernández cabeceó peligrosamente hacia atrás, habilitando al ex Acassuso, que remató violentamente, motivando otra enorme salvada de Medina.
El local tenía problemas en su retaguardia y no hacía pie en la zona de volantes. Fernández aparecía de a ratos, con la resultante de que los atacantes quedaban aislados.
A los 24´, y al cabo de una lúcida jugada en conjunto, Los Andes llevó peligro nuevamente. Gómez le ganó las espaldas a un desconcentrado Guiñazú, tocó a Castano, y éste lo vio por la derecha a Ojeda, que entrando a la carrera, le dio desviado. La movilidad del volante derecho “milrayitas” empezaba a hacer estragos en la zona de Witoszynski. El partido era de flojo nivel, con abundancia de roces.
Llegando a la media hora, Marclay sacudió el tedio, desbordando a Mena, para colocar un centro medido que Ham alcanzó a rechazar ante la proximidad de Teijeira.
Romero le ganaba permanentemente a Martínez, y Castano complicaba con sus desplazamientos. Temperley volvió a arrimar peligro por medio de la pelota parada. Fernández lanzó un tiro libre al área, y Manzanares aplicó un cabezazo que encontró en el lugar exacto al seguro Díaz.
La última del parcial favoreció a la visita. Una proyección y centro de Corulo fue conectado por Castano con una zambullida, pero Medina cerró nuevamente su valla bajo siete llaves.
Los Andes, aún sin brillantez, había sido superior a un Temperley carente de peso futbolístico y dependiente en exclusividad de la pelota parada.
En el reinicio, Ojeda se filtró en el área, dejando adversarios en el camino, pero se topó con el perfecto achique de Medina. Temperley dispuso de una clara a los 2 minutos, en una de las escasas asociaciones del local a lo largo de la tarde. Teijeira se juntó con Fernández, y el hombre surgido en las inferiores reventó el palo izquierdo de Díaz.
El trámite no admitía distracciones, como lo demostró el avance desperdiciado por Campodónico que dio lugar a la réplica visitante, con un difícil centro de Castano despejado con los puños por Medina.
El árbitro Ramiro López anuló un gol por offside a Romero, sobre los 5´, a instancias de su asistente Miguel Baldonado. Fernández, de poco peso en el partido, probó desde la medialuna, exigiendo a Díaz, con una firme contención contra su palo derecho.
Los Andes seguía siendo más prolijo y aguardaba la oportunidad para generar peligro. Así, Guiñazú dejó corta una pelota, con su equipo volcado en ofensiva, lo que fue aprovechado por Pinto para habilitar desde 50 metros a Castano, quien cruzó su remate, para otra intervención efectiva y salvadora de Medina.
Bianco buscó mayor volumen futbolístico y explosión a través de los respectivos ingresos de Sebastián Souto y Agustín Campomar, por Marclay y Fernández (se hizo amonestar instantes antes para cumplir una fecha de suspensión con Acassuso y recuperarse así de una molestia física).
Castano era una pesadilla para Guiñazú con sus constantes corridas. En Los Andes, Luis Bevacqua reemplazó a Vilce, en busca de mayor verticalidad.
En una maniobra confusa, a los 24´, el árbitro López no sancionó penal para Temperley, a raíz de una aparente infracción en perjuicio del uruguayo Keosseián. Un minuto más tarde, un tiro recto de Ojeda (el mejor “milrayitas”, junto a Castano) se topó con la seguridad de Medina.
El aliento de su gente empujó a una desordenada ofensiva a Temperley. Sin embargo, muchas veces quedaba expuesto y mal parado, como a los 34 minutos, cuando Romero encabezó una réplica, abriendo a la izquierda para la entrada franca de Gómez, que transformó en gigante a un Medina que respondió superlativamente por enésima vez.
Los locales dependieron de arrestos individuales, como el remate de 35 metros de Souto, que salió rozando el travesaño, y el tiro de Keosseián, despejado con lo justo de cabeza por Mena en el área chica. El aporte de Teijeira había crecido con el paso de los minutos hasta transformarse en lo más criterioso de los “gasoleros”. A su vez, Damián Luna sustituyó a Castano en el elenco de Cascini.
Temperley se trepó a la ilusión del golpe del final, empujado por su público. Y dispuso de una chance única e inmejorable en el último minuto. Teijeira ejecutó un tiro libre al área para el ingreso franco de Martínez, cuyo potente frentazo fue rechazado de manera espectacular por Díaz. Hubiera sido la victoria tan anhelada dentro de un partido muy desfavorable por pasajes.
Si la cosecha se mide por este final cargado de emoción se podrá decir que Temperley perdió dos puntos. Pero en vista del desarrollo global y de las situaciones concretas que dispuso Los Andes hasta transformar en titán a Medina, el punto no está nada mal.
Por Carlos Voss
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